Espacio personal de una Periodista y Comunicadora Audiovisual. Me interesa todo y quiero hablar y reflexionar sobre todo: actualidad, información, investigación y, especialmente, de temas que no tienen cabida en los medios de comunicación, de aquello que se silencia.

sábado, 26 de noviembre de 2011

De referentes periodísticos va la historia…


“Un cajón de sastre, un lugar donde escribir, donde vomitar los sentimientos que se nos vienen a la mente y los acontecimientos que nos duelen con fuerza, con rabia, con dolor…”

De vez en cuando es interesante pararse y reflexionar acerca de los referentes en el mundo del periodismo que nos marcan en el ejercicio de la profesión periodística;  de los típicos tópicos, aquellos periodistas inalcanzables que se convierten en mitos; y de aquellos de carne y hueso, periodistas de verdad que marcan tu carrera y tu vida hasta tal punto que cada día te acuerdas de todo lo que te han enseñado.

Iñaki Gabilondo y Carlos Herrera, dos grandes referentes del
periodismo contemporáneo juntos en una entrega de premios
Yo siempre quise ser periodista. Suena a cuento chino pero es verdad, no me acuerdo de haber querido ser otra cosa. El caso es que con esa firme convicción, y después de años madurando la idea durante mi etapa de estudiante de educación secundaria y bachillerato, empecé a estudiar Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. Por aquel entonces, mis referentes eran los que supongo que todo el mundo tiene a esa edad, los “líderes mediáticos” que más suenan en los medios de comunicación.

Por un lado estaba el gran Iñaki Gabilondo, la voz de la Cadena Ser, un periodista comprometido y pasional; por otro estaba Carlos Herrera, buque insignia de Onda Cero, un comunicador diferente,  transmisor de las pequeñas cosas; y más allá, un poco más lejos y en forma de mito, aparecía Ryszard Kapucinski, el gran padre del periodismo contemporáneo, cuyas obras y escritos son de obligada lectura para cualquier periodista y para cualquier persona que esté en el mundo…

El uno de julio de 2009, acababa de concluir mi tercer año en la universidad, todos esos mitos cayeron de un plumazo. Ese día comenzaban mis primeras prácticas profesionales en la emisora que Onda Cero tiene en Ciudad Real, mi tierra. Estaba un poco nerviosa, eran las nueve de la mañana, subí a la sexta planta, donde estaban los estudios y en la puerta, una mujer muy guapa,  alta, delgada y con una presencia imponente y cargada de fuerza fumaba mientras escuchaba la radio. “Es que a la jefa no le gusta que fume dentro”, me dijo.  Yo todavía no lo sabía, pero a partir de ese día, ese rincón en la puerta de los estudios se convertiría en lugar de charlas y confidencias. Se presentó, Silvia se llamaba. Me dijo que era la editora del magacine “Ciudad Real en la Onda” que todos los días se emitía de doce y media a dos menos cuarto. Una hora y cuarto de radio en directo, de radio en estado puro de la que solo ella se encargaba. Acto seguido y sin miramiento alguno me mandó a la calle: “Tienes que hacer un reportaje sobre las rebajas, para las doce y media tiene que estar listo, lo vamos a emitir en directo, lo vas a locutar tú y tiene que ser diferente a lo que siempre se hace”.
Kapucinski, la leyenda del periodismo contemporáneo
hecha hombre
En ese momento, toda la teoría periodística que había aprendido a base de estudio en la universidad incluida “la pirámide invertida” se desplomó ante mí. ¡No sabía cómo empezar! Después de nervios y agobios, ese primer día acabé feliz, por primera vez en mi vida me sentí periodista, Silvia me había tendido la mano, sin dudarlo, para que ejerciera el periodismo de verdad, no el que se enseña en la universidad.
 Ese día sólo fue el principio, después se sucedieron reportajes, entrevistas, charlas y tertulias, conexiones en directo, noticias y reportajes en el regional, alguna aparición en los informativos nacionales, cuñas radiofónicas… Creo que a su lado trabajé todas las facetas periodísticas que hay… Cada día, cocinábamos una gran cantidad de piezas que salían del horno de nuestra emisora y que llegaban a los hogares manchegos a través del micro que compartíamos, a través de nuestro micro, a través del micro que ella generosamente me dejó…

Ella confió en mí desde el primer instante. Desde el momento en que me vio entrar por la puerta mientras fumaba ese cigarrillo y devoraba la actualidad de las ondas de aquel 1 de julio de 2009, Silvia me trató como una colega, como una profesional más, algo que muy pocos periodistas están dispuestos a hacer, y menos cuando sólo tienes 20 años.  Y es que, como he podido comprobar después, existe cierta tendencia en el gremio a marcar las distancias cuando llega “el becario”.  La humildad era su bandera, porque Silvia era periodista, no otra cosa.

 Su criterio periodístico era inigualable, sus métodos de trabajo impresionantemente efectivos, su capacidad de salir adelante ante la adversidad diaria (lascosashoynosalenlaconexiónsenosvaendirectonotenemostécnicodesonido) inmensa… A partir de ese día, 1 de julio de 2009, Gabilondo, Herrera o  Kapucinski dejaron de ser superhéroes y ella sí se convirtió en SúperSilvia, por miles de de razones difíciles de resumir.

Junto a Silvia en los estudios de Onda Cero Ciudad Real en verano de 2010

Silvia ha sido  la persona que más (y mejor) me ha enseñado en mi carrera hacia el ejercicio de la profesión periodística. Tuve la enorme suerte de compartir el día de día de 5 meses de mi vida personal y profesional con ella y tres años de vivencias, llamadas, charlas y consejos. Jamás he visto a nadie con tanta pasión por su trabajo, con tanta convicción por ofrecer un servicio público a la ciudadanía a través de las ondas, con tanto interés por hacer las cosas de la mejor manera, a pesar de todo. Con muy poco, con casi nada, era capaz de hacer enormes cosas, y eso sólo lo saben hacer los que son MUY GRANDES. Por eso, ella se convirtió aquel 1 de julio de 2009 en el espejo en que mirarme.

Hoy era el cumpleaños de Silvia. El pasado domingo un accidente de tráfico acabó con la voz que acompañaba todas las mañanas a los ciudadrealeños a través de las ondas, con una de las voces más bonitas que yo he escuchado nunca.

 GRACIAS SILVIA



3 comentarios:

  1. Alma, está escrito con mucha sensibilidad y con gran estilo. ENHORABUENA Y SIENTO LO DE TU COMPAÑERA. UN ABRAZO.

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  2. Alma, es una reflexión muy sentida. Un gran homenaje a una buena maestra. Descanse en Paz. Un abrazo

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  3. Los pelos de punta se me han puesto al leerlo. Desde ahí arriba estará tan orgullosa de ti como siempre y como estamos los que confiamos en ti.

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