Espacio personal de una Periodista y Comunicadora Audiovisual. Me interesa todo y quiero hablar y reflexionar sobre todo: actualidad, información, investigación y, especialmente, de temas que no tienen cabida en los medios de comunicación, de aquello que se silencia.

sábado, 10 de diciembre de 2011

6 meses, 29 días y 3 horas después

Cuando ocurre algo, una catástrofe, una muerte, un acontecimiento histórico... los medios de comunicación suelen recordarlo en los aniversarios: cuando se cumplen seis meses, un años, dos, cinco... hasta que el acontecimiento cae en el olvido, independientemente de su importancia o de su nivel de  trascendencia. 

Recordar las fechas en forma de aniversario es algo frívolo, algo superficial, sobre todo si lo que se rememora es algo negativo. Cuando una catástrofe acontece, las personas afectadas la sienten día tras día, no sólo en la fecha de su aniversario. Por eso los medios deberíamos estar atentos y hacer un seguimiento de los sucesos acorde a los mismos pero no sujeto a fecha. Recordar lo ocurrido, independientemente de que hayan pasado seis meses, ocho meses y nueve días o un año y quince días más. 

El terremoto que asoló la ciudad de Lorca es un perfecto ejemplo de esto. Hace poco se cumplió medio año de la catástrofe, y algunos medios de comunicación hicieron alguna referencia al asunto. En los últimos días también se ha publicado alguna noticia cuanto menos inverosímil. Sin embargo, nadie se adentra seis meses, 39 días y 3 horas después en la situación que atraviesan los lorquinos porque "no es noticia", la novedad siempre se antepone al seguimiento de sucesos ya acontecidos y las pocas referencias que encontramos no suelen adentrarse ni reflexionar sobre un suceso con consecuencias sociales y económicas que ni siquiera ahora se pueden calibrar. 

Este reportaje sonoro pretende ser simplemente un recuerdo a la realidad de miles de familias que a día de hoy siguen viviendo, y arrastrarán durante muchos años,  las consecuencias del terremoto ocurrido aquel fatídico11 de mayo de 2011.  

sábado, 26 de noviembre de 2011

De referentes periodísticos va la historia…


“Un cajón de sastre, un lugar donde escribir, donde vomitar los sentimientos que se nos vienen a la mente y los acontecimientos que nos duelen con fuerza, con rabia, con dolor…”

De vez en cuando es interesante pararse y reflexionar acerca de los referentes en el mundo del periodismo que nos marcan en el ejercicio de la profesión periodística;  de los típicos tópicos, aquellos periodistas inalcanzables que se convierten en mitos; y de aquellos de carne y hueso, periodistas de verdad que marcan tu carrera y tu vida hasta tal punto que cada día te acuerdas de todo lo que te han enseñado.

Iñaki Gabilondo y Carlos Herrera, dos grandes referentes del
periodismo contemporáneo juntos en una entrega de premios
Yo siempre quise ser periodista. Suena a cuento chino pero es verdad, no me acuerdo de haber querido ser otra cosa. El caso es que con esa firme convicción, y después de años madurando la idea durante mi etapa de estudiante de educación secundaria y bachillerato, empecé a estudiar Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universidad Carlos III de Madrid. Por aquel entonces, mis referentes eran los que supongo que todo el mundo tiene a esa edad, los “líderes mediáticos” que más suenan en los medios de comunicación.

Por un lado estaba el gran Iñaki Gabilondo, la voz de la Cadena Ser, un periodista comprometido y pasional; por otro estaba Carlos Herrera, buque insignia de Onda Cero, un comunicador diferente,  transmisor de las pequeñas cosas; y más allá, un poco más lejos y en forma de mito, aparecía Ryszard Kapucinski, el gran padre del periodismo contemporáneo, cuyas obras y escritos son de obligada lectura para cualquier periodista y para cualquier persona que esté en el mundo…

El uno de julio de 2009, acababa de concluir mi tercer año en la universidad, todos esos mitos cayeron de un plumazo. Ese día comenzaban mis primeras prácticas profesionales en la emisora que Onda Cero tiene en Ciudad Real, mi tierra. Estaba un poco nerviosa, eran las nueve de la mañana, subí a la sexta planta, donde estaban los estudios y en la puerta, una mujer muy guapa,  alta, delgada y con una presencia imponente y cargada de fuerza fumaba mientras escuchaba la radio. “Es que a la jefa no le gusta que fume dentro”, me dijo.  Yo todavía no lo sabía, pero a partir de ese día, ese rincón en la puerta de los estudios se convertiría en lugar de charlas y confidencias. Se presentó, Silvia se llamaba. Me dijo que era la editora del magacine “Ciudad Real en la Onda” que todos los días se emitía de doce y media a dos menos cuarto. Una hora y cuarto de radio en directo, de radio en estado puro de la que solo ella se encargaba. Acto seguido y sin miramiento alguno me mandó a la calle: “Tienes que hacer un reportaje sobre las rebajas, para las doce y media tiene que estar listo, lo vamos a emitir en directo, lo vas a locutar tú y tiene que ser diferente a lo que siempre se hace”.
Kapucinski, la leyenda del periodismo contemporáneo
hecha hombre
En ese momento, toda la teoría periodística que había aprendido a base de estudio en la universidad incluida “la pirámide invertida” se desplomó ante mí. ¡No sabía cómo empezar! Después de nervios y agobios, ese primer día acabé feliz, por primera vez en mi vida me sentí periodista, Silvia me había tendido la mano, sin dudarlo, para que ejerciera el periodismo de verdad, no el que se enseña en la universidad.
 Ese día sólo fue el principio, después se sucedieron reportajes, entrevistas, charlas y tertulias, conexiones en directo, noticias y reportajes en el regional, alguna aparición en los informativos nacionales, cuñas radiofónicas… Creo que a su lado trabajé todas las facetas periodísticas que hay… Cada día, cocinábamos una gran cantidad de piezas que salían del horno de nuestra emisora y que llegaban a los hogares manchegos a través del micro que compartíamos, a través de nuestro micro, a través del micro que ella generosamente me dejó…

Ella confió en mí desde el primer instante. Desde el momento en que me vio entrar por la puerta mientras fumaba ese cigarrillo y devoraba la actualidad de las ondas de aquel 1 de julio de 2009, Silvia me trató como una colega, como una profesional más, algo que muy pocos periodistas están dispuestos a hacer, y menos cuando sólo tienes 20 años.  Y es que, como he podido comprobar después, existe cierta tendencia en el gremio a marcar las distancias cuando llega “el becario”.  La humildad era su bandera, porque Silvia era periodista, no otra cosa.

 Su criterio periodístico era inigualable, sus métodos de trabajo impresionantemente efectivos, su capacidad de salir adelante ante la adversidad diaria (lascosashoynosalenlaconexiónsenosvaendirectonotenemostécnicodesonido) inmensa… A partir de ese día, 1 de julio de 2009, Gabilondo, Herrera o  Kapucinski dejaron de ser superhéroes y ella sí se convirtió en SúperSilvia, por miles de de razones difíciles de resumir.

Junto a Silvia en los estudios de Onda Cero Ciudad Real en verano de 2010

Silvia ha sido  la persona que más (y mejor) me ha enseñado en mi carrera hacia el ejercicio de la profesión periodística. Tuve la enorme suerte de compartir el día de día de 5 meses de mi vida personal y profesional con ella y tres años de vivencias, llamadas, charlas y consejos. Jamás he visto a nadie con tanta pasión por su trabajo, con tanta convicción por ofrecer un servicio público a la ciudadanía a través de las ondas, con tanto interés por hacer las cosas de la mejor manera, a pesar de todo. Con muy poco, con casi nada, era capaz de hacer enormes cosas, y eso sólo lo saben hacer los que son MUY GRANDES. Por eso, ella se convirtió aquel 1 de julio de 2009 en el espejo en que mirarme.

Hoy era el cumpleaños de Silvia. El pasado domingo un accidente de tráfico acabó con la voz que acompañaba todas las mañanas a los ciudadrealeños a través de las ondas, con una de las voces más bonitas que yo he escuchado nunca.

 GRACIAS SILVIA



sábado, 12 de noviembre de 2011

“Sin ciencia no hay cultura”. El mundo científico y el periodismo dispuestos a entenderse


Mesa redonda clausura curso "El científico ante los medios
de comunicación". Contó con la presencia de expertos en ciencia
 y periodismo
Esta es una de las frases que se pudieron oír en la clausura del curso “El científico ante los medios de comunicación” que se celebró los días 16 y 17 de noviembre en el Instituto de RTVE. En estas jornadas, en las que han participado tanto científicos interesados por divulgar su disciplina como periodistas que quieren saber cómo deben transmitir los conocimientos científicos con sus herramientas, han puesto sobre la mesa un tema. ¿Los medios de comunicación dan suficiente importancia a la divulgación de la ciencia? La respuesta será probablemente negativa; ahora, sería interesante analizar el porqué.

Manuel Seara, director y presentador del programa
 "A hombros de Gigante" de RNE, fue el
encargado de moderar la mesa redonda
Existen dos condicionantes; en primer lugar no encontramos ante el problema de que hay pocos periodistas que tengan conocimientos lo suficientemente profundos de temas científicos y tecnológicos como poder difundirlos de forma divulgativa. El segundo problema se encuentra en los propios científicos, no conciben a los medios de comunicación como una herramienta para transmitir sus avances a la sociedad. Precisamente en las conferencias se hablaba del “miedo” que infunde a los científicos un medio de comunicación, no se fían de nosotros y temen que sus colegas dejen de considerarlos “serios” por aparecer delante de una cámara o de un micrófono. Esta situación debe superarse, y tienen que poner de su parte tanto periodistas como científicos.

Una joven científica planteaba durante la mesa redonda con la que se clausuró el curso que la posible solución a este doble problema residía en que el periodista que especializase desde los primeros cursos y el científico aprendiese a comunicar y a divulgar ciencia. Para el científico probablemente fuese una solución que en sus estudios tuviese alguna asignatura que le permitiese aprender a escribir y a expresarse dirigiéndose a un público “normal”, no sólo a la comunidad científica.

Redacción multimedia
Para el periodista el conflicto es mucho mayor. No puede especializarse a lo largo de la carrera en todas y cada una de las disciplinas de universo que le rodea (economía, política, local, ciencia, deporte…) porque sabría muy poquito de muchas cosas, pero nada en profundidad (que es lo que acaba pasando muchas veces). A esto se suma que, aunque en los planes de estudio de periodismo existan asignaturas, normalmente optativas, de especialización, al periodismo científico no se le suele dar mucha relevancia porque no es una disciplina informativa relevante de la agenda setting de los medios (de nuevo rodeamos el conflicto, ¿quién tiene la culpa, científicos o periodistas?). En este sentido, hay que romper una lanza a favor de la Universidad Carlos III deMadrid, donde la asignatura de periodismo científico forma parte de los planes de estudio de las universidades.

Más que plantearnos una especialización de los periodistas durante sus estudios de grado, algo que es casi imposible, sería más inteligente fomentar esa especialización en estudios de posgrado, másteres, cursos… que conviertan al periodista en un profesional de los medios con conocimientos específicos de economía, ciencia o parlamentarismo.

En resumidas cuentas, el profesional del periodismo de futuro “tiene que ponerse las pilas”. A la necesidad imperiosa de convertirse en un profesional “todoterreno” que maneje todos los medios y que elabore informaciones multimedia se le suma la necesidad de especialización. 

Salvador Bachiller y las personas con Síndrome de Down

Vista interior de la tienda de S. Bachiller. Foto Alma Navaro
Si hace unos días decidí estrenar mi blog acercándome a las personas con Síndrome de Down y hablando de la hostilidad del entorno social en el que, por desgracia, tienen que desenvolverse; hoy, de forma casual, vuelvo a encontrarme con un tema relacionado con este asunto que quiero compartir:  

La firma de moda española y peletería Salvador Bachiller puso en marcha el pasado día 6 de noviembre un mercadillo solidario cuyas ventas irán destinadas a la Fundación de Personas con Síndrome de Down de Madrid. El mercadillo, situado en la tienda que la marca tiene en la calle Alberto Aguilera de la capital madrileña, estará abierto hasta el día 20 de noviembre. Esta iniciativa pretende financiar proyectos para lograr una mayor integridad social y promover la independencia laboral  de las personas con SD, uno de los principales objetivos que el colectivo busca desde hace años y que sólo se conseguirá a través de la concienciación de la sociedad española.  
Interior mercadillo.Foto Alma Navarro

No es que Puntadas Sin Hilo vaya a estar centrado de forma monográfica en las personas con SD. Se trata de algo más simple, de dar voz a los colectivos sociales que no la tienen. Y es que, curiosamente, de esta iniciativa apenas se han hecho eco los medios de comunicación. Sólo se ha mencionado en algunas revistas de moda y algunos blogs especializados. El problema añadido reside en la forma cómo se ha tratado el tema: en todos los artículos se resalta la suerte de poder adquirir productos de la firma Salvador Bachiller a precios de mercadillo. Una mínima alusión a las personas con SD. No creo que debamos ser tan frívolos, hay que intentar ir más allá. Estamos en crisis, pensamos en cada euro que gastamos y a todos nos gusta acceder a chollos de las grandes marcas, pero parémonos a pensar y no permitamos que la sociedad de consumo no nos arrastre de ese modo tan cruel. No somos máquinas. Sería interesante que reflexionásemos  sobre el objetivo del mercadillo y que los medios de comunicación nos ayudaran. 

martes, 1 de noviembre de 2011

La diversidad nos enriquece: El Síndrome de Down

"Ana se levanta a las siete y media de la mañana para ir al instituto"...

Así comienza el primer reportaje sonoro de este viaje por informaciones y temas que no suelen aparecer en los medios de comunicación pero que son fundamentales para la formación de una sociedad plural, abierta y conocedora de todas las realidades que nos rodean. 

En España hay aproximadamente unas 35.000 personas con Sindrome de Down, una alteración genética provocada por una trisomía en el par de cromosomas 21. El SD se caracteriza por la presencia de un grado variable de discapacidad cognitiva y por unos rasgos físicos perfectamente reconocibles. 

En palabras de andar por casa, las personas con SD aprenden de forma más lenta y su desarrollo psicomotriz y cognitivo requiere de mayor esfuerzo; por el contrario, son personas con una generosidad y una capacidad de superación infinitamente mayores a las que poseen las personas que no tienen SD. 

Ana es una persona real, una chica de 18 con SD y con grandes metas y sueños por alcanzar. Este reportaje pretende acercarnos a su realidad, a la realidad de más de 35.000 personas en nuestro país; porque los límites a las personas con SD no se los ponen ellas, ni siquiera los establece su propia naturaleza. Por desgracia los sigue imponiendo la propia sociedad. 

Pincha aquí para escucharlo: